Santa Cristina-La Línea-Bilbao

El  otro día asistí a una conferencia sobre marketing digital que organizaba la AIE en Madrid. Estuvo muy bien, la daba un hombre llamado Juan Paz que trabaja en Londres para la empresa Music Ally. Preguntaron quién tenía un blog, levanté la mano, y al responder que desde el 31 de agosto no había escrito nada, ¡me dijeron que no podía ser! Y tienen toda la razón. A veces vamos tan deprisa y tenemos tantas cosas en la cabeza que somos incapaces de coger un tiempo para sentarnos y escribir. Ya que se acerca la época de los nuevos propósitos, uno de los míos será éste mismo.

Casi con mi último post entramos en el otoño, mi estación favorita. Es como si todo nuestro alrededor se renovase, y a su vez, nosotros también. El último tramo del año en el que aún podemos cumplir alguno de aquellos propósitos del principio. Muy poco antes de entrar en él, me recibieron en Santa Cristina d’Aro, Girona. Qué gente, y qué iglesia. Una de las mejores acústicas en las que he tocado, perfecta para el programa: Chopin, Mompou y Debussy. Lo guardo como uno de los sitios a los que, si se da el caso, volveré encantada.

Después de unos días de descanso en Boston, pude disfrutar del mes de octubre en Madrid, trabajando para las próximas fechas. La siguiente fue en La Línea de la Concepción, en Cádiz. Sé que me repito, pero hasta ahora he tenido la gran suerte de coincidir con gente estupenda que me recibe con los brazos abiertos. A los de La Línea ya los conocía desde hace unos años; fue una alegría volvernos a encontrar. En estos tiempos de crisis, es un gusto que todavía haya gente como ellos que siguen luchando por mantener la música en su ciudad, y aunque ellos ya lo saben, desde aquí les brindo todo mi apoyo.

El Ciclo Albéniz patrocinado por Caja España llega ya a su fin. Mi último recital en este ciclo fue en Bilbao. Y como indica el nombre del ciclo, rondaba en torno a Albéniz y compositores relacionados con él. Yo elegí Mompou, otro de los grandes catalanes, y los latinoamericanos Villalobos y Ginastera, en honor a los viajes que realizaba Albéniz desde pequeño a esas tierras. Música en la que me siento comodísima. Fue en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, una de las salas con más historia de la ciudad. Los camerinos estaban llenos de fotos de los artistas más grandes en su primera visita a la Filarmónica. Fue emocionante tocar ahí, donde antes tocaron tantos. Y Bilbao siempre me deja buen sabor de boca. Quizá sea porque la sala se llena de familia y amigos que esperan en la salida para darme un abrazo. ¡Gracias a todos por vuestra fidelidad!

Por cierto, ¡¡desde aquí quiero dar la enhorabuena a Kirmen Uribe por el Premio Nacional de Literatura 2009!! Compartimos música y poesía este verano en la Quincena de San Sebastián. Me alegro muchísimo por él. ¡El próximo libro, Bilbao-New York-Bilbao!